Miles de lágrimas moldean mis mejillas, erosionando lo poco que podía quedar de mis ilusiones.
La niebla se deshace al contacto con la vista para convertirse en oscuridad absoluta, imponente. Tan vacío que no te queda líquido para una última lágrima. Tu iris se vuelve negro, al igual que tus uñas y dientes, y, mientras piensas que el no color lo conquistará todo, ves al fondo un tono verdoso, como una pradera verde en primavera, después de las lluvias,... pero ya es tarde, Negro llego a tus extremidades para robarte su tutela.
No hay comentarios:
Publicar un comentario