martes, 26 de abril de 2011

SaLa De eSPeRa

Sentado en la cocina, inhalando la ultima carga de su cigarro, escucha el segundero marcándole un ritmo que no se asemeja para nada a los bombeos de su corazón. La leña se consume con crepitaciones que tampoco siguen el compás, creando una musicalidad totalmente abstracta. El café se enfría ante el hombre sin nada que decir. Solo espera que las cosas pasen ante sus ojos, pues ellas mismas adquieren su propio sentido, como el payaso de circo que se maquilla a si mismo expectante ante su próxima desternillante actuación. Caerá el sol y volverá a erguirse sobre su cabeza, aproximándonos, a cada tic tac de su reloj de cocina, hacia el resultado de tan compleja operación matemática que el llama destino, pero no lo sabe, no se lo puede imaginar ni atisbar una pequeña porción de lo que sera, ahí sentado ante un café frió y su cigarro ya consumido.

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