A veces me dan por culo los designios del destino, pero me encantan por que crezco de una forma espontánea, mi cuerpo sigue igual mientras yo, el de dentro, atolondrado, crece tanto que duele. Como cuando tienes algo tan grande delante y te sientes, en ocasiones, tan estúpido que no sabrás si podrás mantenerlo en pie... como un castillo de naipes, alto, mas que tu persona, y te encanta verlo ahí, de pie, y dudas en poner la siguiente carta, no por no querer seguirlo, sino por miedo a su esplendor.
Que puede crear?
Me siento reflejada. será que no estamos solos :)
ResponderEliminar